por Damian Toschi
El Secretario General de la Internacional Socialista visitó Buenos Aires el último fin de semana en el marco de la reunión del Comité para América Latina y el Caribe. En diálogo exclusivo con Radio Universidad, el dirigente chileno repasó temas clave: el ideal de igualdad, el resurgimiento de la derecha, el populismo, el presente latinoamericano y el rol del FMI y el Banco Mundial tras la crisis financiera.
Contundente. "Hay una gran vigencia y futuro
para el socialismo democrático en América Latina",
sostuvo el dirigente de la IS.
Con la UCR y el Partido Socialista como anfitriones, y la presencia de ochenta delegados de 22 países, el Comité para America Latina y El Caribe de la Internacional Socialista debatió sobre el presente político y económico de la región, los desafíos de la democracia y sus instituciones.
Tras el cónclave, la organización se pronunció sobre el litigio de Argentina e Inglaterra en Malvinas. En tal sentido, decidió “rechazar la pretensión del Reino Unido de autorizar la operación de exploración y explotación de hidrocarburos en los espacios marítimos y circundantes de las Islas Malvinas, vulnerando la soberanía, los derechos y recursos naturales de la República Argentina”.
Paralelamente, el Comité facultó a su presidente, Martín Torrijos, para que en Mayo próximo concurra a la reunión del Comité de Descolonización de la ONU, en Nueva York, para abogar por la soberanía argentina en las Islas.
Por otra parte, el CISLA hizo referencia a la situación política en Venezuela. En el documento final los representantes de los distintos países expresaron su “preocupación por el respeto a los derechos humanos y las libertades democráticas en dicho país” y solicitaron la “liberación de los presos políticos y el regreso de asilados”.
Al finalizar el encuentro, el referente socialdemócrata, encargado de presidir la reunión celebrada en nuestro país, opinó sobre múltiples cuestiones.
- La socialdemocracia tiene como banderas la libertad y la igualdad. En la mayoría de los países la libertad es un hecho ¿qué falta para alcanzar la igualdad?
- La libertad tenemos que consolidarla todos los días porque hay gente que esta dispuesta a batirse por ella. Es necesario tener siempre un potencial a favor de la libertad. La igualdad es la resultante de una ecuación en la que se combinan muchas cosas. Desde la política hay que generar espacios de igualdad de oportunidades, generar las condiciones de una democracia que permite elecciones libres y justas. En economía, para que haya igualdad, tiene que haber reglas comunes para todos. Los socialdemócratas hablamos de una democracia económica.
- Se habla de la existencia de una nueva derecha ¿qué diferencias existen entre ésta y la derecha tradicional?
- Ha habido una derecha que durante los últimos veinticinco años estuvo detrás del modelo neoliberal que privilegió al mercado en desmedro de la política y el Estado. La receta era: más mercado menos Estado. Esa era una visión tradicional de los sectores que se expresaron políticamente en gobiernos de los años setenta. Hoy podemos hablar de una nueva derecha que resulta de un ejercicio de trastocar la apariencia, que trata de presentarse como la salvadora o la alternativa a la propia crisis que a ella condujeron. Es gente que se está vistiendo con ropajes ajenos porque tienen un discurso y un lenguaje que se ha ido trasladando a posturas asociadas con nosotros, y tenemos que tener cuidado. Pero en el fondo creo que se ha reivindicado la postura socialdemócrata, del progresismo, en términos de la necesidad de mayor política, más gobierno, más regulación, una relación diferente entre mercado y Estado en desmedro de lo que fue la visión de la economía y mundo, que nos condujo al desastre de 2008 en adelante.
- ¿Qué es el populismo para la socialdemocracia?
- Se trata de lo siguiente: a veces tenemos el fenómeno de gobiernos que se generan democráticamente pero que en el transcurso de su vida y ejercicio se van desfigurando cuando no hay un acato o un cumplimiento estricto del respeto a la ley, el derecho, la integración. En este ejercicio, entonces, ocurre que el gobierno va trastocando sus programas, estrenando situaciones políticas en términos de intereses sectoriales, nacionales o ajenos a los que en definitiva, en un primer momento, se presentó como el programa al que el electorado votó.
- ¿El argentino es un gobierno populista?
- Es una definición que les corresponde a los argentinos. Creo que hay políticas populistas en determinados momentos de los gobiernos. Es aventurado poner una etiqueta. Aquí hay un partido, el justicialista, en el gobierno, los socialdemócratas están en la oposición y tienen una visión crítica de muchas de esas políticas que hacen al contexto de la democracia argentina. Pero nos parece justo valorar, visualizar la visión de nuestros compañeros argentinos, llamados a tomar definiciones.
- La Argentina, el gobierno, reivindica a la Concertación ¿Cómo ven a nuestro país desde un espacio que es valorado desde aquí?
- Si hay gente a la que la experiencia de Chile le pareció interesante, trasladable a otras realidades políticas, bienvenido sea. Pero, en definitiva, el éxito o no resultará del juicio de los ciudadanos de los países en cuestión.
- ¿Cuál es el proyecto político vigente en América Latina que más se ajusta al ideal socialdemócrata?
- No sería justo mencionar uno. Somos una familia de muchos partidos, estamos en el gobierno en muchos lugares y tenemos que ir recogiendo de las distintas experiencias. Creo que las realidades son diversas. Lo que trasciende de todo esto es que hay una gran vigencia y gran futuro para el socialismo democrático en América Latina, porque en la región subsisten grandes niveles de desigualdad, y las políticas socialdemócratas están centradas en la lucha contra ella. La sociedad latinoamericana necesita más solidaridad y la socialdemocracia es una propuesta, un mensaje, de solidaridad; es una propuesta de inclusión, necesitamos generar más cohesión social en América Latina. Necesitamos que América Latina participe de una manera distinta en el mundo interdependiente y global.
- ¿Cómo influyen hoy las políticas de los organismos multilaterales de crédito, el FMI el Banco Mundial, en los gobiernos de América Latina tras el fracaso del Consenso de Washington?
- No solamente es el fracaso del consenso de Washington, es más, es la crisis financiera que hemos estado viviendo en los últimos dos años. Es el fracaso de las políticas que se implementaban no en América Latina, sino en las sociedades desarrolladas en primer lugar. La crisis de los Estados Unidos es el fracaso de las políticas de allá no solamente del Consenso de Washington. Los países desarrollados han sido los más golpeados por esta crisis. Estamos hablando del fracaso de políticas neoliberales que privilegiaron el mercado en vez del Estado en todas partes, desde los países en desarrollo a los desarrollados. Ahora, hoy día, desde países en desarrollo y desarrollados, se buscan nuevas perspectivas y propuestas. De modo que, como socialdemócratas, nos sentimos reivindicados y tenemos que reconocer la vigencia de nuestros postulados, es decir, las propuestas que hemos estado haciendo siempre: una nueva forma de regulación de los mercados; fortalecimiento de la política desde la responsabilidad social; conducción responsable de los gobiernos en políticas públicas eficientes, y la importancia de ubicar en el centro los intereses reales de los ciudadanos: trabajo, salud, educación, seguridad social. Esta es una visión y una necesidad que se siente en todas partes, desde las economías desarrolladas y las en desarrollo. Hay un esfuerzo para instalar la verdadera agenda. Y el G-20 se está acercando a la agenda real. Las propuestas que van surgiendo van en esa dirección. Entonces, no es el fracaso del consenso de Washington, es el fracaso de toda una visión de la política y la economía que ha quedado comprobado con la enorme recesión que hemos vivido en 2008. Hoy día se trata de que podamos ser capaces de generar las bases de una nueva economía, que pasa por una nueva visión de la política.
